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lunes, 26 de septiembre de 2011

meditaciones con los ángeles 26 de septiembre


LLENAR EL DEPÓSITO ESPIRITUAL


Consejo de los ángeles:
A menudo prestamos más atención al depósito del coche que al nuestro...

Cuando la vida empieza a traquetear y nos sentimos como si no nos quedara gasolina, es posible que haya llegado el momento de llenar el depósito espiritual. Del mismo modo que un coche no puede andar sin gasolina, tampoco nosotros lo podemos hacer si carecemos del combustible necesario. El alma funciona con muchas clases de combustible: el amor, la compasión, el gozo del trabajo o la fe son tan sólo algunas de las cosas que nos llevan de acá para allá en el largo camino de la vida. Y, como el coche, el alma no funciona bien con combustible barato. Cuando la vida parece vacía de sentido, cuando confundimos el bienestar material con el espiritual o negamos nuestra propia naturaleza, el alma sufre. Los ángeles prefieren que alimentemos el alma sólo con el mejor combustible, ese que nos permite reafirmar la vida y realizar actividades que alimentan el espíritu tanto como el cuerpo.

Si tu entusiasmo está bajo o si no tienes ganas de hacer nada, comprueba el nivel de tu depósito espiritual. ¿Tienes sólo medio depósito lleno? ¿Está vacío? ¿Qué tipo de combustible le pones habitualmente? Si es el más barato, es posible que tu alma no esté bien alimentada. Imagínate repostando en la gasolinera de los ángeles, llenando el depósito y haciendo rugir el motor con energías renovadas y con la sensación de tener un objetivo.

Meditación de los ángeles:
Cuidaré mi salud espiritual...

domingo, 25 de septiembre de 2011

frase del día


En esta vida hay que morir varias veces para después renacer. Y las crisis, aunque atemorizan, nos sirven para cancelar una época e inaugurar otra.
                                            Eugenio Trias

El sentido de las crisis


El ego considera que podemos controlar nuestra vida de acuerdo a sus preferencias. En consecuencia, ordenamos nuestros días mediante una serie de hábitos y costumbres, suponiendo que todo se mantendrá igual mientras así lo deseemos.
Cuando sobreviene algún acontecimiento imprevisto, el equilibrio que supimos conseguir se pierde, requiriendo modificaciones que a veces resultan relativamente sencillas de efectuar. Sin embargo, existen circunstancias en que la vida cotidiana se ve alterada de manera drástica, y nos sentimos perdidos, abrumados y desbordados: estamos en crisis.

Existen dos tipos de crisis. Las crisis evolutivas son aquellas por las pasamos todos los seres humanos. Estas son las transiciones esperables de la vida: el nacimiento, la pubertad, el ingreso en la mediana edad o la vejez... Por el contrario, las  crisis circunstanciales son súbitas e inesperadas. Una enfermedad, el divorcio, el fracaso de algún proyecto, la pérdida del trabajo o de un ser querido nos obligan a tomar conciencia de que el ego y nuestra voluntad consciente no controlan al mundo, tal como lo demuestra claramente la crisis internacional actual.

Toda crisis brinda la posibilidad de evolucionar. Cuando un suceso repentino nos obliga a abandonar nuestros hábitos cristalizados, se activa un potencial insospechado. La teoría del caos sostiene que existe un orden subyacente en lo que parece ser caótico y que los sistemas caóticos se caracterizan por una gran capacidad de adaptación al cambio. Lamentablemente, no ocurre lo mismo con los seres humanos y a la mayoría de las personas les resulta sumamente difícil renunciar al orden establecido para adaptarse a la forma aparentemente desorganizada en que suele presentarse lo nuevo.

La capacidad para efectuar los cambios necesarios varía. Algunas personas pueden convertir el plomo en oro y, logran, justamente debido a una crisis, realizar una gran transformación. Otras, en cambio, poseen un talento para la alquimia inversa y convierten al oro potencial en plomo: se instalan en el resentimiento y el rol de víctimas, culpando a otros - su pareja, sus hijos, su mala suerte, la sociedad corrupta o Dios – por las desdichas que les ocurren.

Las crisis revelan aspectos desconocidos de nuestro ser. Tendemos a identificarnos exclusivamente con nuestros deseos conscientes y nos cuesta comprender que todas las circunstancias de nuestra vida son una expresión de las diferentes dimensiones de nuestro ser. Así, cada acontecimiento que nos sucede es algo correcto y apropiado desde una visión espiritual más amplia. Le agrade o no al ego, toda experiencia es absolutamente necesaria para poder evolucionar.

Con frecuencia pasamos por una situación que inicialmente nos parece terrible, pero con el correr del tiempo, descubrimos sus ventajas y beneficios. Por ejemplo, pese a constituir una aparente desgracia, la disolución de una empresa familiar puede liberar a una persona para seguir su camino individual y dedicarse a alguna actividad postergada.

Enfrentado con una situación dolorosa, el ego se enfada y pregunta: “¿Por qué me tiene que suceder esto justo a mí?”, cuando en realidad cabría preguntarnos por qué creemos que deberíamos estar exentos de nuestra cuota personal de dolor. Tenemos la opción de sufrir y lamentarnos por lo que nos sucede o aceptar que el dolor es una parte inevitable de la vida y aprender de cada experiencia.

Una crisis representa tanto un peligro como una oportunidad. El peligro es seguir aferrados a lo conocido; la oportunidad es abrirnos a lo desconocido, descubrir recursos nuevos e ingresar en una etapa de mayor madurez.

Renunciar no es sencillo. Un pollito debe realizar un gran esfuerzo para salir del cascarón, pero si alguna persona se compadeciera del pobre animalito y lo ayudara en su ardua labor, éste no sería  capaz de sobrevivir, ya que su esfuerzo lo fortalece para enfrentar la vida. Lo mismo sucede a nivel humano: las experiencias difíciles nos obligan a salir de la zona de confort  para desarrollar fortaleza y resiliencia.

No hay expansión de conciencia sin dolor. El dolor nos permite crecer y trascender la conciencia infantil, que se rige por el principio del placer  y que cree que todos sus deseos deben ser satisfechos de inmediato.

El budismo sostiene que la causa del sufrimiento es el apego. Generalmente nos adherimos al pasado, a lo que deberíamos dejar atrás. Lo desconocido causa temor porque implica lidiar con la ignorancia, la torpeza y la posibilidad de fracasar. No obstante, el fracaso es una experiencia imprescindible que nos ayuda a madurar y a ser humildes, mientras que el éxito constante nos mantiene en un estado de superficialidad y omnipotencia. Todas las personas sabias han conocido la derrota y han aprendido de ella.

Las crisis conducen a un estado de emergencia emocional. Si bien pueden contribuir a nuestra evolución espiritual, es necesario tolerar las emociones concomitantes. Hay personas que se niegan a vivenciar sus emociones y que realizan una especie de “bypass espiritual”, recurriendo a  la religión o a alguna práctica espiritual para escapar de lo que sienten.

En muchas tradiciones religiosas, el cuerpo ha sido considerado una fuente de impulsos y pasiones peligrosas. Sin embargo, el espíritu no es algo desencarnado que existe en una supuesta nube en el cielo: vive en cada célula de del cuerpo, y la espiritualidad genuina debería  incluirlo y darle la misma importancia que le otorga a las demás dimensiones de nuestro ser.
Tendemos a disociarnos del cuerpo y de su vulnerabilidad. Si bien la función de este mecanismo es protegernos del dolor, el resultado es que también obstruye las vivencias de placer.

Tenemos una serie de creencias negativas respecto de las emociones no placenteras que, por lo general, guardan poca o ninguna relación con la experiencia real. Nos resistimos a vivenciar nuestro miedo, cuando en realidad, esta emoción surge debido a la percepción de que no poseemos los recursos necesarios para enfrentar una situación determinada y nos permite descubrir que hay cualidades que necesitamos desarrollar. Negamos nuestro enojo, que suele encubrir al dolor y nos ayuda a registrar  que nos sentimos frustrados y heridos. Escapamos de nuestra tristeza, creyendo que nos tragará cual agujero negro y reprimimos el deseo de llorar suponiendo que nos derretiremos en un mar de lágrimas. En tal sentido, los tres estados de la materia - sólido, líquido y gaseoso - sirven como metáfora para comprender que las emociones “sólidas” (esto es, contenidas y cristalizadas) necesitan pasar al estado líquido -las lágrimas- para luego evaporarse.

La resistencia genera persistencia, mientras que lo que se procesa cesa o, al menos, se modifica. Cuando nos permitimos sentir una emoción, ésta se transforma -ninguna es permanente, salvo cuando la evitamos-.

La confianza en nuestros recursos y en la sabiduría de la vida nos ayuda a atravesar  las crisis. Cuenta una historia que un viejo campesino sabio vivía en la China con su único hijo y con un caballo que un día escapó. Al enterarse, su vecino se acercó y  le dijo: “¡Qué terrible que hayas perdido a tu caballo!”. El campesino se limitó a responderle: “¿Qué es bueno, qué es malo, quién sabe?”. Pocos días después, el caballo regresó trayendo consigo seis caballos salvajes. El vecino, entusiasmado, le dijo: “¡Qué suerte que tienes ahora al tener tantos caballos!”. El anciano volvió a decirle: “¿Qué es bueno, qué es malo, quién sabe?”. Cuando su hijo intentó montar a uno de los caballos salvajes, se cayó y se quebró una pierna.  Nuevamente se acercó el vecino, diciéndole: “¡Qué mala suerte ha tenido tu hijo al lastimarse de esta forma!” y el campesino repitió: “¿Qué es bueno, qué es malo, quién sabe?”. Una semana más tarde, llegaron los soldados del rey y se llevaron a todos los hombres de la aldea para luchar en la guerra y el único que se salvó de ir al frente de batalla debido a su pierna herida fue el hijo del campesino.
Esta historia muestra que necesitamos aprender a confiar en los procesos y acompañarlos, en lugar de apresurarnos a sacar conclusiones prematuras sin tener noción del cuadro completo.

De alguna u otra forma, fuimos capaces de resolver todos los conflictos que en su momento nos parecieron algo terrible. Sin embargo, cada vez que surge una nueva dificultad, suponemos futuros catastróficos o aterradores que, por lo general, no ocurren. Al respecto, es útil recordar la frase de Mark Twain, el famoso novelista: “Soy un hombre anciano, y he conocido infinidad de problemas, la mayoría de los cuales sólo existieron en mi propia mente”.

Las crisis son iniciaciones potenciales que suelen implicar un final, una pérdida o muerte simbólica. La superación de las crisis requiere la capacidad para la renuncia, cualidad prácticamente inexistente en el ego, que no soporta perder y que recurre a diversas estrategias para preservar el status quo.

Las crisis exigen un sacrificio, palabra que significa convertir algo en sagrado y ofrendarlo. Sacrificarnos y aceptar una pérdida es diferente de la resignación, que tiene un dejo de amargura. No se trata de resignarnos para seguir sufriendo, sino de una entrega que genera la posibilidad de ingresar en lo nuevo.

Por ejemplo, la ruptura de una relación de pareja suele ser una experiencia dolorosa, frente a la cual podemos reaccionar de diversas maneras. Tal vez experimentemos tristeza, ira o la necesidad de echarle la culpa a la otra persona. A veces intentamos vengarnos, lo que nos provee de una falsa sensación de poder. En ocasiones, negamos lo que sentimos, cubriendo nuestro dolor con una máscara de indiferencia para decretar, al igual que el zorro en la fábula de Esopo, que “las uvas estaban verdes”. Aunque el final de una relación puede hacernos creer que hemos fracasado, con el correr del tiempo podremos descubrir que una serie de cualidades personales que habíamos proyectado en la otra persona han pasado a formar parte del repertorio propio.

Muchas veces lo que una persona más teme resulta ser precisamente lo que más le permitirá evolucionar.  Todo final conduce a un nuevo comienzo. Luego de la pérdida de sus hojas durante el otoño, un árbol parece estar muerto, y sólo vemos un tronco y ramas secos. Sin embargo, en su interior ocurren procesos invisibles que le permitirán volver a florecer en la primavera.

Toda persona creativa sabe que, antes de que emerja lo nuevo,  existe un momento  durante el cual no parece ocurrir nada, un período de quietud y vacío imprescindible para que la energía  vuelva  a acumularse en el inconsciente – este es el significado de la expresión “vacío fértil”.

Nuestro nivel de conciencia determina cómo vivenciamos cada situación. No podemos ejercer el control sobre las experiencias que nos ocurren, pero tenemos la posibilidad de elegir cómo responder a ellas.

Existen dos maneras de lidiar con los acontecimientos indeseados. La primera, la más habitual, es el intento de modificar la situación externa. La segunda opción es menos frecuente pero más enriquecedora y consiste en modificar nuestras reacciones, lo cual requiere dedicación y práctica.

Cuando nos liberamos de la obstinación del ego por lograr lo que desea, podremos darnos cuenta de que nuestro ser interior sabe lo que realmente necesitamos y se ocupa de generar las situaciones apropiadas para que logremos evolucionar.

El inconsciente registra patrones, y responde de igual manera frente a un acto simbólico y a un acto “real”. Hay actos simbólicos que podemos realizar para afirmar – hacer firme – la intención de modificar nuestra reactividad frente a los acontecimientos indeseados. Algunos de estos incluyen centrarnos, meditar, realizar actividad física para descargar el estrés, conectar con la naturaleza, llevar un diario personal en el que registremos nuestras reflexiones sobre los procesos que estamos transitando, tomar conciencia de todo lo que tenemos para agradecer y que generalmente damos por sentado, suponiendo que lo merecemos…

La crisis actual refleja la necesidad profunda que tiene la humanidad de realizar un cambio de valores. En lugar de caer en un estado de hipnosis colectiva plagado de creencias negativas, y en vez de suponer que estamos llegando al fin del mundo, precisamos darnos cuenta de que se trata del fin de una etapa, de un cambio de paradigma que nos permitirá desarrollar un nuevo nivel de conciencia. Escribió Joseph Campbell en El Poder del Mito: “En el fondo del abismo surge la voz de la salvación. El momento de negrura es el momento en que está por surgir el verdadero mensaje de transformación. En el momento de mayor oscuridad, surge la luz”. Esto me recuerda la frase de una gran amiga mía, que le fuera transmitida por su abuela: “Tal vez no puedas evitar que las aves del desaliento sobrevuelen tu cabeza, pero no permitas que aniden en ella”.

Si logramos tolerar la agonía que suele producir una crisis, en algún momento surge su resolución, las nubes negras se disipan y el sol vuelve a brillar. En el ínterin, centrarnos exclusivamente en el  momento presente, darle cabida plena a todo lo que sentimos y saber que esto también pasará nos ayudará a atravesar la así llamada noche oscura del alma.



LA SOMBRA. Alicia Schmoller. Editorial Kier.

meditaciones con los ángeles 25 de septiembre

CORRIENTE

Consejo de los ángeles:
“Un filósofo nunca se acostumbra al mundo. Para él, el mundo siempre parece algo irracional, confuso y enigmático. Así, los filósofos y los niños tienen en común una facultad muy importante para la vida”
JOSTEIN GAARDNER, El Mundo de Sofía

Una de las mejores formas de tener una vida plena es continuar asombrándonos por el hecho de estar vivos y aceptar lo corriente como lo que verdaderamente es: un hecho extraordinario. A menudo, lo extraordinario permanece oculto y descubrir lo que de maravilloso se esconde en lo ordinario requiere un conocimiento especial. Cuando recibimos la bendición de una experiencia extraordinaria, la tendencia natural será codiciar más o aventurarse por la senda que seguramente nos brindará grandes experiencias. Pero si permites que los ángeles entren en tu corazón, te mostrarán cómo ver lo ordinario con una mirada nueva, y serás otra vez un niño capaz de encontrar la magia de las cosas.

Si sientes que has perdido la capacidad de asombro, pide a los ángeles que te ayuden a vivir de verdad en el milagro de la naturaleza, la humanidad, el amor, el misterio y la vasta imaginación del Creador.
No necesitarás utilizar las drogas, el alcohol o los productos químicos para cambiar tu forma de mirar tan sólo la voluntad de pedírselo a los ángeles.

Meditación de los ángeles:
No soy tan corriente y mi mundo tiene una visión mágica llena de asombro y del Creador...

sábado, 24 de septiembre de 2011

frase del día


Estar a solas, de vez en cuando, te puede ayudar a retomar las riendas de tu vida...

De la Depresion a la Plenitud y del Miedo a la Libertad



Siempre me he preguntado: si yo no me quiero, ni me aprecio, ni veo nada bueno conmigo, como puedo querer o apreciar a otros?  Aprendi, como todos, que teniamos que amar al projimo como a nosotros mismos, y a pesar de mis esfuerzos, nunca lo lograba. Y descubri que, en la base de todas mis  adicciones, sufrimientos y dramas, estaba eso: que yo no sabia quererme ni apreciarme ni un poco siquiera.


Y cuando digo que esta falta de amor a uno mismo es la base de las adicciones, es que esta en el fondo de todos los hábitos auto-destructivos, de las depresiones y las demás formas de demostrarnos que hay algo, con nosotros mismos, que esta mal.


Hemos aprendido muchas cosas en la vida: aprendimos a realizar tareas, a representar roles, a cumplir las expectativas que la sociedad tiene sobre nosotros,  a ejercer una profesión o un oficio, a competir en el mundo, aprendimos las reglas del juego.  Pero estas reglas van cambiando, y nosotros tratamos de seguirlas, aunque  quedemos exhaustos en el intento.  Lo que la mayoría de nosotros nunca aprendió es a quererse, a apreciarse, a ser incondicional con uno mismo frente a toda situación.


Siempre esperamos que el amor  y la incondicionalidad vengan de afuera: de la familia, de la pareja, de los amigos, de los mentores, de la iglesia, de instituciones caritativas, etc. Pero, y nosotros? Muchas veces somos nuestro peor enemigo.


Es muy importante que aprendamos  a querernos primero. Luego podremos amar a los demás en forma incondicional. Pero muy  a menudo nos perdemos en querer a los otros: en demostrar cuanto queremos dando tanto, que nos abandonamos en el camino, pues en realidad lo estamos haciendo desde un lugar de querer recibir algo a cambio. Es decir, no es incondicional.


Entonces, tenemos que encontrar un balance entre lo que hacemos y lo que  sentimos. Yo se que a muchos nos ensenaron que quererse a uno mismo es ser egoísta, pero eso no es mas que una idea, una creencia que nos aleja de nuestro centro interno, que nos impide decirnos sí, y  nos lleva a sentir que valemos tan poco que nos tiene mendigando un poquito de cariño, o  nos lleva a anestesiarnos con tanta sustancia para no sentir.
Imagina que tal vez es esa inseguridad que sientes fuera la que te impulsa a consumir drogas o alcohol, prefiriendo autodestruirte para no sentir el miedo o la inseguridad, aunque sea en el momento que estas socializando.  O el comer en exceso  para no sentirte fuera de lugar.  O si no tienes una adicción de consumo, tal vez caes en la depresión que te impide moverte, por mencionar alguna de las variantes.  Hay  tantas cosas diferentes que pueden suceder!

Pero sea lo que sea que utilices para escaparte de lo que sientes, es tiempo de  encontrar ese amor internamente, y luego estaremos siempre conectados con una fuente inacabable de amor incondicional, para dar y compartir sin limites, sin necesidad de esperar recibir.  Uno ya sabe por donde lleva el camino de la autodestruccin, entonces, te invito a encontrar ese cambio adentro.

Tal vez te preguntas : Como aprendo a quererme? Que hago?
Y te voy a responder que no hacer:
- Cuando observes que la atención se va a todo lo externo y que empiezas a acelerarte, ansiosa, asustada, ahí para. Puedes ir  hacia adentro y puedes sentir tu corazón.
- Cuando veas que tu cabeza empieza a pasarse las películas de lo que dijiste, o hiciste, o no hiciste, o habría, o tendría …. PARA ALLI….. y lo mismo.

El tema es no perderte en lo que estas haciendo o lo que tu cabeza te esta diciendo: tu verdad es mucho mas profunda y esta dentro tuyo.

Hay que empezar a ejercitar ese músculo de la  atención interna, y de ese modo lo comienzas a sentir.

Estamos acostumbrados a escuchar lo que la mente dice todo el tiempo, como si esa fuera nuestra brújula, y la seguimos. Siempre esta llevándonos del pasado al futuro, recordando algún evento desafortunado, con temor, e intentando prevenir que aquello vuelva a suceder.  Y nuestra atención va en esa dirección. Tenemos que encontrar un punto medio donde estemos presentes, en el momento presente, y actuemos desde un sentir claro que nos lleve a enfocarnos y utilizar, así, todo el potencial disponible.

Vivir en el momento no significa que no planifiquemos nuestras vidas. Simplemente significa soltar las inquietudes y preocupaciones que nos impiden abrir nuestras alas y descubrir la libertad del vuelo.

Cuanto mas nos enfoquemos en estar en el momento presente, mas podremos sacudir las bases de nuestros miedos subconscientes. Luego, todo el edificio de la auto-desconfianza y separación se desarmara, y en su lugar se enarbolara una estructura de fluidez, confianza, dicha, amor y paz.  Abracemos el momento presente, y entonces ya no nos reprimiremos por los limites de nuestro pasado, y nada nos detendrá para alcanzar nuestros sueños.

Y si en este momento la soledad es tu compañera, puedes descubrir en esa relación a tu mejor amiga. Se que tal vez esta idea es inconcebible, pero si estas sintiendo ese  vacío, cualquiera que sea la causa, cuando el sentimiento de soledad aprieta el corazón, cierra la garganta, y nos hace meternos para adentro y vivir en pánico y angustia,  nos sentimos víctimas del desamor. Y muchas veces este sentir lo tenemos a pesar de estar rodeados de personas, pues nuestros viejos dolores, nuestras protecciones para no sufrir y tantas cosas más, nos hacen impermeables a compartir los afectos.

De este modo no recibimos, no podemos detectar lo que viene hacia nosotros, lo que nos quieren dar, pues ese sentir cierra las puertas.

El estar en conciencia jamas nos permite sentirnos solos.  Puedes observar a un niño y ver que juega solo, imaginando cosas, sintiéndose completo dentro de si en cada momento.  NO piensa: seria mas feliz si tuviera mas amigos, ellos no piensan así, solo crean su propia entretención.

Todo aquello que necesitas esta dentro tuyo. El estar enfocado en el amor conciencia es estar conectado con la fuente misma del amor, de la inspiración, de la intuición, de una vida plena, en paz, en alegría y sobre todo, en amor.  Y una vida en amor es una vida libre de miedos, libre de la esclavitud de las adicciones y la depresión.  La vida en amor es un SI en plenitud y libertad, y esta experiencia comienza con pequeños cambios de enfoque, momento a momento, en el SI, en apreciar.
ISHA
ISHA, autora de POR QUE CAMINAR SI PUEDES VOLAR de Editorial Santillana y de la película del mismo nombre, donde enseña su sistema y muestra el corazón mas maravilloso del Uruguay, comparte estas columnas basadas en charlas compartidas en el Centro La I de Costa Azul, Canelones en diversos eventos internacionales que allí se organizan. www.isha.com 

meditaciones con los ángeles 24 de septiembre

A CARA O CRUZ
Cara o cruz
Consejo de los ángeles:
El Creador no juega a los dados

Nuestros antepasados de la Antigüedad consultaban a los dioses cuando tenían que tomar una decisión y también buscaban su consejo cuando era imposible resolver una disputa. Aplaudimos su espíritu de consulta al reino de los
cielos a la búsqueda de respuestas para los problemas acuciantes de la vida.
El único inconveniente es que se quiere una respuesta inequívoca: sí o no.
Intentamos reducir la sabiduría divina a blanco o negro, a una simple cara o cruz. Julio César estableció la práctica de lanzar una moneda al aire, desde que su efigie se imprimió en un lado de las monedas romanas. Si al lanzarla salía cara, era como si el propio emperador estuviera de acuerdo con la
decisión. El problema es evidente: ahora la gente consulta más al emperador que a la sabiduría divina. Pensar a cara o a cruz es un signo claro de que en Creador no está presente en nuestros actos.

Piensa en la principal decisión que hayas tenido que tomar en tu vida, por ejemplo el matrimonio. ¿Si lo hubieras decidido a cara o cruz, te sentirías bien? Cuando nos abrimos a la presencia de los ángeles, ya no nos satisface
un sí o un no, sin más. La próxima vez que tengas que tomar una decisión importante, considérala bien. Pide a los ángeles que te den el valor necesario para sopesarla en un contexto más amplio.

Meditación de los ángeles:
La cara o la cruz de una moneda no me pueden
mostrar el camino a seguir…

viernes, 23 de septiembre de 2011

frase del día



Es hermoso que los padres lleguen a ser amigos de sus hijos, desvaneciéndoles todo temor, pero inspirándoles un gran respeto.
José Ingenieros

Padres adictos a sus hijos


Consideramos "buen padre" a aquel preocupado por el bienestar de sus hijos, que les provee todo aquello que necesitan, que les ayuda a vencer sus dificultades y a resolver sus problemas, que les cuida y contiene, etc. Pero, así como este comportamiento puede ser sinónimo de una buena paternidad, puede esconder una peligrosa -y muy corriente- adicción!

Esta reflexión surge de contemplar la situación que viven muchos padres de hijos adultos, que continúan atendiéndoles, brindándoles comodidades y recursos, resolviéndoles problemas y cubriendo sus necesidades, a pesar de no existir un problema económico, de salud, o de otra índole.

Tras un primer análisis de esta situación, los padres pueden aparecer como "víctimas" de hijos dependientes, que se niegan a abandonar la comodidad y la seguridad del hogar paterno y continúan "viviendo de sus padres". Pero al pensarlo mejor, cabe preguntarse: ¿quién depende de quién?

Sostener una situación de "padre proveedor - hijo necesitado" cuando los hijos ya son personas adultas, muchas veces es manifestación de una hijo-dependencia: detrás del sostenimiento de la dependencia de los hijos hacia sus padres... se esconde la dependencia de los padres hacia sus hijos.

Hay padres que permiten -e incluso alientan- que sus hijos adultos sigan necesitando de ellos, porque sienten miedo de quedarse solos, de enfrentarse al "nido vacío". Al continuar atendiéndoles y tratándoles de la misma forma que cuando eran niños o adolescentes (y en algunos casos sobredimensionando esta atención), los padres se sienten más necesitados... más "padres". Los hijos -por su parte- se sienten más "hijos" (en cierta forma, más "niños"), al ver que sus padres están dispuestos a atenderles, cuidarles y satisfacerles diferentes necesidades. Esta prolongación de la relación "adulto-niño" les libra de enfrentar sus propios miedos, como el fracaso laboral o afectivo. Como resultado, se crea una complicidad entre ambos: los padres prefieren que sus hijos no "crezcan" y estos prefieren no "crecer".

Una de las mayores dificultades de la paternidad es adaptarse al crecimiento de los hijos. Cuando tienen ocho, seguimos tratándolos como si tuvieran tres, cuando tienen quince como si tuvieran ocho... y cuando alcanzan los treinta como si aún tuvieran quince! Nos cuesta aceptar que han crecido. Inconscientemente, deseamos que ese hombre -o esa mujer- sigan siendo el bebé que nos requería todo el tiempo. Este deseo nos lleva a perpetuar el rol de padres proveedores y protectores.

A ello se suma una incapacidad concreta: no sabemos ser padres de un adulto. No podemos visualizar otra función que no sea "criar" a un hijo. Como consecuencia, ejercemos nuestro rol frente a hijos adultos de la misma manera que lo hacíamos cuando eran niños.

La hijo-dependencia perjudica a padres e hijos, porque les impide su natural desarrollo. Así como -eventualmente- todo hijo necesita "romper el cordón" y comenzar su propia vida, todo padre necesita que su relación de pareja evolucione, recuperar espacios de intimidad perdidos tras la llegada de los hijos y retomar proyectos personales que quedaron postergados por la crianza de los niños. Para hacer posible esta evolución, es preciso transformar el rol de padres.

La paternidad requiere una transformación continua. Cuando nuestros hijos crecen y maduran hasta convertirse en adultos, como padres debemos evolucionar para acompañar ese crecimiento. Esta evolución comienza por reconocer que tenemos frente a nosotros a una persona adulta que necesita ser tratada como tal. Como cualquier adulto, tiene derechos y responsabilidades: el derecho de gozar de privacidad, de tomar sus propias decisiones, de vivir la vida que elija vivir y la responsabilidad de asumir compromisos con él mismo y con su entorno.

Desde luego, esta evolución es gradual. No podemos -de la noche a la mañana- pasar de tratar a nuestros hijos como niños, a tratarlos como adultos. Paulatinamente, con cada nueva etapa de la vida que ellos inician, nosotros debemos adaptar la forma en que les tratamos, las exigencias que les imponemos, los espacios de libertad que les concedemos y las necesidades que les cubrimos.

Una conocida frase dice: "Una vez padre... padre para siempre." Definitivamente, somos padres para siempre y jamás abandonaremos este rol... pero sí debemos adaptarlo. Que no recurramos a cubrir cada necesidad o a resolver cada problema que tienen nuestros hijos adultos, no nos hace menos padres. No es señal de una paternidad menos responsable, comprometida o activa, sino de una paternidad diferente: ¡una paternidad adulta!

Para ejercer una paternidad adulta, necesitamos superar la hijo-dependencia y transformar una relación dependiente en una interdependiente, en la que padres e hijos interactuemos de igual a igual, nos respetemos mutuamente, nos ayudemos unos a otros, confiemos en nuestras capacidades y nos demos el suficiente espacio para crecer como personas.

meditaciones con los ángeles 23 de septiembre


MONOTONIA
Consejo de los Ángeles:
“Antes de nada, quiero dejar una cosa muy clara: nunca explico las cosas”
MARY POPPINS

La vida es misteriosa y una buena parte de su misterio nunca podremos conocerlo mientras vivamos en el cuerpo terrenal. Es difícil aceptarlo y, por eso, buscamos formas de explicarlo todo con palabras. Las palabras tienen su utilidad, pero también sus limitaciones. ¿Las necesita el lenguaje del alma y del espíritu? ¿Las palabras hablan al corazón o, por el contrario, existe otro tipo de comunicación que transmite conocimiento a nuestro corazón? Si todo se pudiera explicar, el prodigio se desvanecería. Puede que al mirar hacia delante la vida resultara monótona, evidente y sin retos.

Niégate durante un día a dar explicaciones. Si llegas tarde a una cita, simplemente llega tarde; si quieres comprar algo que no puedes permitirte, no busques excusas, y si temes decir algo fuera de lugar, suéltalo sin más. Los ángeles estarán encantados y la magia te seguirá allí donde vayas.

Meditación de los Ángeles:
No necesito dar explicaciones o allanar las hermosas cimas de la vida.

jueves, 22 de septiembre de 2011

frase del día


"Fracasar es la oportunidad de comenzar de nuevo con más inteligencia"
 Henry Ford

¿CONOCÉS EL JUEGO DE LAS ENES?

NUNCA , NADA , NI, NADIE.
Nunca , nada , ni, nadie, va a llenar tu vida a no ser que vos aparezcas rotundamente, definitivamente, en tu propia vida, como el héroe de tu película, el protagonista de tu historia de amor.
Nunca, ni los recuerdos del mejor pasado, ni los rencores de los golpes de otros tiempos , ni siquiera los anhelos de lo que aun no llegó, y seguramente no llegue como la mente baja lo supone.
Nada, ni siquiera esa situacion tan ansiada, permanece más de un instante y sólo intentamos tantas veces recrearla o vivir una excitación que nos recuerde que estamos vivos.
Nadie, ni siquiera un hijo, por mencionar, lo mas preciado dentro de la telenovela cotidiana, puede completar de afuera, la falta de percepcion de nuestra divinidad interna.
¿Seguimos siendo mendigos de la permanencia de otros en nuestras vidas, o de sucesos que deberían darle sentido a la venida a este plano?
Muchísimos mails  nos llegan con la misma situación: “Sufro la indiferencia de mi pareja”, “Mi novio/a se fue, me dejó y me siento la/el peor del mundo”, “Ya no me ama y siento que la vida no tiene más sentido sin él/ella”, “Me critica y me siento poco valiosa/a”, “Me tratan mal y no ven mi ser”.
No se nos enseña de chicos a estar en contacto con nosotros mismos, a confiar en nuestro valor como ser humano.
Valemos sólo por el hecho de existir.
Somos valiosos simplemente por estar vivos. Como dice la frase de Osho: “No importa que te amen o te critiquen, te respeten, te honren o te difamen, que te coronen o te crucifiquen; porque la mayor bendición que hay en la existencia es ser tú mismo. “
Comos ser humanos construimos una personalidad, basada en un sistema de creencias que adquirimos por los cuidadores primarios, padre, madre, tíos, abuelos, maestros, etc. Muchas veces estás creencias que son pensamientos fuertemente sostenidos mentalmente durante mucho tiempo, nos generan tanta angustia, que lo proyectamos fuera de nosotros, a veces conciente y otras inconcientemente.
 ¿Quién no ha recibido palabras hirientes de alguien que a su vez otro alguien, le dijo de chico? Vamos heredando palabras, ideas, conceptos ajenos. Tenemos que saber que lo que los demás ven de nosotros, es eso, sólo  la mirada que el otro tiene de nosotros. 
Confiar en quienes somos, en los talentos que tenemos y expresarlos con deleite y dicha, tener pensamientos de nosotros mismos de amor, una imagen mental que nos haga sentir que nos gustamos, que nos amamos, que somos especiales dentro del rompecabezas del universo, ya que sin nuestra esencia, el universo estaría incompleto, genera que la realidad física, que es un espejo de lo que estamos vibrando, de la energía que somos; nos  conecte con la sincronicidad positiva en circunstancias, situaciones, relaciones, que coinciden con nuestra actitud frente a la vida.
Recordemos que la mejor relación siempre es con uno mismo. Si en una relación experimentamos  indiferencia, rechazo hasta incluso mal trato, eso nos está claramente reflejando que no nos estamos amando lo suficiente como para decidir con firme convicción tener relaciones de amor, de empatía y gozo.
 Así que, siendo concientes que todo lo que experimentamos afuera es un reflejo de nuestro interior, podemos ser responsables de lo que elegimos pensar, sentir y actuar en nuestras vidas cada día.
Ya no hay excusa! no podemos depender del otro para que nos llene el vacío interno, somos responsables de generar por nosotros mismo una vida que nos guste. Ahora sabemos que sería ilógico enojarse porque el reflejo de nuestra cara en el espejo no sonríe, sería incoherente gritarle que sonría, primero debemos simplemente sonreír y eso es lo que el reflejo va a espejar.
Por lo tanto no importan las situaciones que nos toca vivir, sino quienes estamos siendo frente a esas situaciones. Cual es la actitud que adoptamos.
 Sonriamos, amemos y sepamos que somos los creadores de nuestro propia realidad. Una frase genial es “creer es crear y lo que tu crees, eso creas” ¿Qué estás creyendo y creando?, ¿Cuáles son tus creencias de vos mismo cada día?, ¿son positivas? recordá que los pensamientos son vibraciones y lo que vibras, atraes, por lo tanto juguemos a amarnos, a aceptarnos y ser felices! 
Estas son algunas frases de los reconocidos maestros espirituales que nos recuerdan la importancia de ser quienes somos y saber que valemos por el solo hecho de existir, ya que la existencia, la conciencia universal nos creo!
-Hay dos formas de soledad: Una que es la soledad del aislamiento, con su desesperación, tristeza y separación de todo y de todos y la otra, que es la soledad madura del hombre libre, que al no depender de nada ni de nadie, está relacionado con todo. KRISHNAMURTHI
-Si en tus relaciones experimentas tanto un sentimiento de «amor» como su opuesto agresividad, violencia emocional, etc., entonces es muy probable que estés confundiendo el apego adictivo del ego con el amor. E-TOLLE.-
-TIENEN QUE SER LIBRES DE LAS OPINIONES DE LOS DEMÁS. CUANDO LLEGUEN A SER LIBRES POR DENTRO, ESTARAN LIBRES DE LA ESCLAVITUD QUE SIGNIFICA ESTAR PENDIENTES DE LA IMAGEN FRENTE A LOS OTROS” Gurdjieff
-El hombre en su esencia no debe ser esclavo, ni de sí mismo, ni de los otros, sino amante. Su único fin es el amor” Tagore
La razón de tu vida eres tu mismo, tu paz interior es la meta de tu vida, cuando sintieres un vacio en el alma, envía tus pensamientos hacia tus deseos mas íntimos y busca la divinidad que existe en ti. -ARISTOTELES-
 Cuando una pareja expresa su amor mediante una constante consideración en la verdadera felicidad del otro, aquel se convierte en amor divino. En este tipo de relación, logramos tener un atisbo de la Divinidad. YOGANANDA
-IMPORTA MUCHO MÁS LO QUE TU PIENSAS DE TI MISMO QUE LO QUE LOS OTROS OPINEN DE TI.  LUCIO SÉNECA
-Cada persona que encontramos en nuestro camino es una oportunidad de aprender. Si hay alguien en tu vida con quien te es más difícil relacionarte, míralo como tu maestro, porque es quien te muestra el límite de tu amor, hasta dónde eres capaz de amar a alguien. DOGEN 
-Gozas de una felicidad verdadera cuando descubres que nadie es responsable de como te sientes. Si crees que los otros son responsables de tus sentimientos, eres un verdadero esclavo, porque no puedes controlar sus conductas o sus sentimientos. ABRAHAM HICKS.-
“Recuerda que la mejor relación es aquella en la que el amor por cada uno excede la necesidad por el otro.” DALAI LAMA.-
-“No reduzcas tu amor a una relación. Permite que la otra persona se convierta en un espejo de ti mismo. Al explorar la otra persona, te exploras a ti mismo. Los que se aman, se convierten en espejos, el uno del otro y entonces el amor se convierte en una meditación.” OSHO
Genios queridos un millón de abrazos y lo mejor del universo para ustedes siempre.

meditaciones con los ángeles 22 de septiembre


FRUNCIR EL CEÑO


Consejo de los ángeles:
 “Ilumina tu cara con alegría, esconde cualquier huella de tristeza, a pesar de que sientas que se escapa una lágrima. Debes seguir intentándolo, sonríe, no llores y descubrirás que la vida todavía vale la pena sólo con sonreir, sigue adelante y sonríe”
CHARLIE CHAPLIN, JOHN TURNER Y GEOFFREY PARSONS

Piensa durante un momento en una cara humana. Piensa en la cantidad de información que puedes obtener a través de una expresión facial. Fruncir el ceño es una de esas expresiones que suenan como lo que realmente son. Cuando alguien hace ese gesto, es fácil captar el mensaje de que no está a gusto en su cuerpo. Tómate un momento y frúncelo a propósito: ¿a que surge en tu interior el desagrado? Piensa en alguien que haga a menudo este gesto. ¿Qué está expresando? Ahora, cambia de mueca y sonríe de verdad. Una sonrisa transmite a los demás una percepción completamente diferente. Es la señal de que todo va bien en ese momento y de que el alma y el espíritu resplandecen en el rostro. Los ángeles nos hacen sonreír.

Una de las mejores características del rostro es su facilidad para cambiar de expresión. Incluso cuando uno está triste o llora, es posible sonreír. No somos seres estáticos. Podemos sentir muchas cosas simultáneamente. La próxima vez que estés decaído y enfadado, alza el rostro y sonríe. Aunque no tengas ninguna razón para hacerlo, inténtalo de todas formas. Piensa en los ángeles y oblígate a sonreír, al menos, una vez cada hora; tu vida cambiará.

Meditación de los ángeles:
Iluminaré mi rostro con el amor de los ángeles

martes, 20 de septiembre de 2011

frase del día


"Seguir  a un maestro espiritual es bueno, acelera la comprensión del alma durante un tiempo, embellece la mente, nos lleva a lo más real, pero después de un tiempo, hay que ver clarmente la maestría y la verdad de nuestro propio interior"


RELACIONES TÓXICAS 2/2


• La necesidad imperiosa de cumplir algún rol social, como por ejemplo el de esposa/o, madre o padre tal vez pueda llegar a hacernos priorizar el fin antes que ver a la persona que elegimos como realmente es. Algunas veces tratamos por todos los medios posibles de enmascarar la realidad para seguir manteniendo las apariencias y la estructura social, aunque el costo interno suele ser demasiado alto.

• El miedo a seguir avanzando en la vida. Si tenemos un vínculo con una persona que nos pone frenos o nos cercena en nuestro crecimiento y nos estancamos en cierta área de nuestra vida (ya sea personal, laboral, espiritual o profesional) ¿no somos nosotros mismos quienes aceptamos quedarnos en una zona conocida en vez de crecer, desarrollarnos, cambiar y superarnos? Tal vez ésta ha sido tu ganancia secundaria y por eso has sostenido este tipo de comunicación por más tiempo del que quisiste o creíste poder soportar.

¿Quién dijo que amar es dar sin ninguna clase de límites? En principio hay un límite bien claro, y es el respeto y el amor a uno mismo, que está por encima de todo lo demás. Si no te quieres ni te haces valer y ensalzas a otra persona al punto de priorizarla por sobre tu bienestar y estabilidad interna, incurriendo en sacrificios estériles, integras una relación tóxica. Si la comunicación con otra persona te hace decididamente mal, impide que desarrolles tu potencial, te frustra una y otra vez, implica que relegues deseos que son muy genuinos para ti, en síntesis, no sólo no suma sino que decididamente resta, ¿hasta cuándo seguirás tolerándola?

Amar con equilibrio es la clave hacia una vida emocional sana y placentera. Trae aparejado no permitir que persona alguna interfiera en otras actividades o áreas de nuestra vida, entender que es bien posible desarrollarse en lo que uno genuinamente desee, y además crear y disfrutar vínculos sanos con otras personas. No hay por qué dejar de lado nuestras expectativas, ilusiones, deseos y sueños por intentar sostener una situación que a las claras resulta insostenible, salvo que comprometamos nuestra integridad emocional, nuestra salud, el justo respeto que nos merecemos como seres valiosos que somos y el derecho legítimo a ser plenamente felices.

Si estás inmerso o inmersa en una situación de este tipo, tienes una salida… en realidad, muchas. Cuando tú lo decidas le podrás poner fin al sufrimiento y lograrás abrir la puerta de par en par a una realidad distinta, a un futuro lleno de concreciones, optimismo y buenos tratos.

En el caso de que te des cuenta que se ha generado una relación tóxica con un jefe o superior, tal vez no le hayas puesto punto final aún por miedo a perder el trabajo, a no poder valerte económicamente, a no encontrar otro empleo que pague tus cuentas… ¡bien se puede buscar un trabajo mientras nos vamos despidiendo de nuestro jefe tóxico!

Asimismo, siempre cuentas con la posibilidad real de decidir cambiar los términos de tu vínculo de pareja tóxico en el momento que estés preparado (o preparada) para hacerlo. Si te disocias del rol que asumiste en este vínculo (salvador, maltratado, quien-todo-lo-aguanta, perdedor, sumisa, etc.) la otra persona automáticamente cambiará su postura al tratarte ya que no encontrará el mismo eco de tu parte. Por ejemplo, para que haya una persona en rol de victimario debe existir su contraparte, alguien que asuma el rol de víctima. Si uno de los dos desaparece, el otro pierde fuerza y cambia su postura… ¡se desintegra este par de roles! Asimismo, este cambio de roles y de conductas desactivará el poder que la otra persona tiene sobre ti.

Tal vez no te resulte fácil controlar tus emociones o sentimientos, aunque sí puedes elegir qué hacer y qué no hacer con ellos. Eres libre para decidir qué clase de relaciones y de personas te rodearán cada día de tu vida.

meditaciones con los ángeles 20 de septiembre

NO HAY DÍA SIN NOCHE


Consejo de los ángeles:
“No aprendemos imaginando figuras en luz, sino tomando conciencia de la oscuridad”
CARL G. JUNG

La cita de Jung hace hincapié en algo muy importante para quien busca sinceramente una transformación. Vivimos en un mundo físico de polos opuestos; cuando negamos la realidad y las leyes del mundo, perdemos luz. La iluminación es una combinación de sabiduría y compasión. La sabiduría procede del conocimiento y de la oscuridad del desconocimiento. Hay personas que son tan felices cuando descubren la bondad de los ángeles y se entusiasman de tal forma con su fuerza, que quieren convertirse en uno de ellos. Quieren la luz de los ángeles e intentan evitar la oscuridad que también acompaña nuestra existencia en la tierra. Los seres humanos tienen la luz en su interior, pero el mundo está formado por el día y la noche, la luz y la oscuridad, el yin y el yang. Sacar nuestra oscuridad hasta la luz significa aceptarla y amarnos a través del proceso de acercamiento a la luz.

Cuando tomamos la decisión consciente de atraer las cualidades de lo divino a nuestro interior y de practicar el amor al Creador, los opuestos afloran y exigen atención. ¿Cómo puedes “tomar conciencia de la oscuridad” hoy?

Meditación de los ángeles:
En mi vida, la luz y la oscuridad tienen la misma importancia en el camino hacia la iluminación.