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jueves, 15 de julio de 2010

El respeto

En horas de la madrugada, en mi país Argentina, después de un debate de 14 largas y agitadas horas, se aprobó el matrimonio entre personas del mismo sexo, siendo el primer país latinoamericano en legalizar esta unión.

Tal vez sea un tema no aceptado por muchos, al menos algunas personas se detendrán a informarse y saber un poco más sobre el tema, saliendo así de la ignorancia y los prejuicios tan incorporados en muchas sociedades.

No entiendo como personas, seres humanos, cuestionan, discriminan y niegan derechos "humanos" a sus hermanos, solo por su elección sexual. ¿Los seres humanos solo somos valorados y medidos por nuestra sexualidad? ¿que limitada mirada no?

 Jesús cuando decía ama a tu prójimo, ¿no se referia a TODOS? el amaba sin discriminación, a enfermos, leprosos, prostitutas, etc, el amor es eso, es incondicional sin discriminación, y no es una virtud solamente de Jesús, el solo fue el ejemplo de que se debe hacer y que no.

Transcribo palabras del cura argentino "discriminado y amenzado de ser excomulgado de la iglesia por seguir las enseñanzas de Jesús:


"Si acá no hemos entendido que lo que Jesús plantea es una comunidad fraterna de hermanos y no una monarquía endiosada, no hemos entendido nada", palabras del cura Nicolás Alessio.




TOLERANCIA, RESPETO Y AMOR,
  éstos deberían ser los pilares de toda sociedad para vivir en armonía.
Bea 


"La inspiración del respeto se origina del considerar como hermanos a todos los seres humanos, pues en cada uno de nosotros, sin excepción, hay una semilla espiritual que crece a la sombra de la vida cotidiana. Si sabemos cuidarla y protegerla, la paz nos acompañara por siempre".

El respeto

La palabra respeto está de moda. La escuchamos en el mercado, en los discursos, en las convocatorias, en las iglesias, en todas partes.

Todos hablamos de tolerancia y respeto, queremos sentirnos personas cultas y educadas, que no reaccionamos con violencia ni grosería cuando alguien piensa o actúa de manera distinta a nosotros.

Pero, ¿cómo reaccionamos cuando alguien nos afecta a nosotros directamente?

¿Dónde quedan la tolerancia y el respeto cuando el carro de adelante no arranca inmediatamente después de que ha cambiado el semáforo?

¿O cuando aquel que desesperado porque está en una emergencia, nos corta el paso en el tráfico?

O para ser más realistas cuando nuestra hija decide salir con alguien que no nos gusta.

Yo pienso que en realidad el respeto del que tanto se habla funciona, siempre y cuando no se metan directamente con nuestros intereses.

Es una especie de pacto: si tú no te metes conmigo, yo no me meto contigo.

Pero hay algo más completo que la tolerancia, el respeto es más rico y completo en su significado, implica entendimiento, comprensión y una gran porción de amor.

El respeto exige la comprensión del otro.

Ponerse en sus zapatos, implica tratar de comprender su posición.

No basta solamente con no agredirlo o ignorarlo, implíca escucharlo con atención y sin el ánimo de cuestionar sus ideas y abiertos inclusive a aceptar la posibilidad de replantear las nuestras.

El respeto hace una diferenciación total entre la persona y lo que ésta piense o diga en un momento dado.

Nos lleva a aceptar nuestras diferencias personales, recordando que cada uno de nosotros tiene derecho a ser quien es.

Debemos recordar que cada ser es único e irrepetible , por lo tanto merece nuestro respeto y consideración.

Podemos fortalecer el respeto, Aprende a escuchar.

Miremos con respeto a todas las personas que se cruzan en nuestro camino detengámonos unos segundos para saludarlas, mirésmoslas a los ojos y deseémosle un buen día, o simplemente démosle las gracias con sentimiento. Deseémosle lo mejor desde el corazón.

Tomemos la decisión de aprender. El que cree que ya lo sabe todo está estancado. El mundo cambia continuamente y nosotros con él, y cada persona o situación que se presentan en nuestra vida son oportunidades para aprender y crecer.

Colócate en los zapatos del otro. Nadie hace cosas por fastidiar al otro; tú no sabes la situación difícil que otros pueden estar viviendo. De vez en cuando es necesario que trates de pensar y sentir como lo está haciendo la otra persona; es decir, desde su punto de vista. Extender nuestra comprensión hacia los demás, implica volvernos más compasivos.

No seas intransigente.

Que alguien tenga un defecto, que diga o haga cosas improcedentes no lo condena como persona, siempre podemos recapacitar o cambiar nuestra actitud o comportamiento. Por lo tanto, no rechaces, discrimines o maltrates a otros porque no hacen lo que tú deseas o esperas, ten más paciencia y comprensión.

Nadie es más ni menos que tú. Sólo somos diferentes en lo personal.

Llegamos a este mundo con limitaciones y condiciones más o menos difíciles para superar, resolver y de las cuales aprender, en eso radica todo. Acepta a los demás con sus defectos y cualidades sin juzgarlos con ligereza.

Enseña a tus hijos con el ejemplo. Recuerda que es durante nuestra primera infancia, cuando comenzamos a incorporar los valores esenciales. En el proceso de enseñar a tu hijo como vivir, tu ejemplo es determinante. Eres tú quien enseña a tus hijos a través del respeto hacia ellos, de qué manera ellos te respetarán a ti y a otros. La próxima vez que vayas a entrar a su cuarto, toca la puerta antes de hacerlo; de esa manera, él tocará a tu puerta antes de entrar.

Cuando vivimos con respeto hacia los demás, nos volvemos más tolerantes, pacientes, comprensivos, cumplidores y responsables de nuestra participación en el mundo, y cuando nos volvemos respetuosos de nosotros mismos, establecemos límites con seguridad, nos valoramos más y confiamos en nuestra capacidad.

Maytte Sepulveda