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miércoles, 14 de abril de 2010

HIPNOSIS CLÍNICA, REGRESIÓN, TERAPIA DE VIDAS PASADAS PARTE 4

¿QUÉ ES UNA TERAPIA REGRESIVA?


Es un tratamiento en el que se utiliza la hipnosis para hacer que el paciente "regrese" en los recuerdos al momento en el que se originó la depresión, complejo, culpa, fobia, migraña, cáncer u otras dolencias a las que no se les encuentra causa por los métodos médicos convencionales, para luego motivarlo a que comprenda el hecho, asuma el rol del otro, perdone, acepte y reprograme su mente para generar el efecto contrario.

CON BASE EN MI EXPERIENCIA EN HIPNOSIS CLÍNICA DESDE 1995

Es bien sabido que Freud, médico austríaco creador del psicoanálisis, abandonó el empleo de la hipnosis porque observó que dicha técnica no garantizaba el resultado a largo plazo. Por ejemplo, escribió y publicó el caso de curación de una madre que se sentía imposibilitada de amamantar a su segundo hijo recién nacido, y que no tenía ningún antecedente psiquiátrico. Con el primer hijo, esta madre tampoco había podido lograrlo, a pesar de sus deseos, pero para ese entonces Freud no había tenido la oportunidad de intervenir.

Además de no tener éxito con la lactancia, esta paciente vomitaba todo alimento, no podía dormir y, además, se sentía deprimida por su incapacidad para amamantar. Tanto su familia como ella no confiaban demasiado en métodos no tradicionales, pero aceptaron la intervención de Freud aconsejados por sus médicos. Freud concurrió a su domicilio y procedió a hipnotizarla mirándola fijamente a los ojos e induciéndola al sueño.

Mediante la sugestión procedió a aliviar los temores de su paciente y las sensaciones que sentía físicamente, pronunciando palabras estimulantes y positivas que trataban de transmitirle la idea de estar ya curada y en perfectas condiciones para amamantar a su bebé.

Al día siguiente, la joven mujer experimentó una gran mejoría general que sólo duró hasta la hora del almuerzo, en que se reanudaron sus trastornos gástricos. Por lo tanto, en la segunda visita del médico mostró los mismos signos del día anterior, ante lo cual, Freud decidió recurrir nuevamente a la hipnosis, pero esta vez en forma más enérgica.

En la tercera visita, esta paciente no necesitó más continuar con este tratamiento, porque había recuperado la salud y pudo reanudar la crianza de su bebé, continuando normalmente dándole de mamar durante ocho meses.

Para el tercer hijo volvió a presentar el mismo problema digestivo y las dificultades para amamantarlo, por lo que solicitó a Freud el mismo tratamiento. La primera sesión de hipnosis, como anteriormente había pasado con el segundo hijo, no dio ningún resultado; pero luego de la segunda entrevista desaparecieron todos los síntomas.

Freud calificó a esta paciente como un caso de histeria de ocasión, porque se manifestó debido a un motivo ocasional, el nacimiento de un bebé, que fue el que le produjo todos los síntomas.

En otro caso, en 1889, Freud viajó a la escuela de Nancy en Francia, en donde se encontró con el médico Bernheim. Allí fue, según cuenta en su autobiografía, "con el propósito de perfeccionar mi técnica hipnótica". Lo acompañó una de sus pacientes, Cäcilie M., cuyo verdadero nombre es Anna Von Lieben, que padecía de histeria. Con ella, Freud practicaba la hipnosis, en parte con buenos resultados, porque los síntomas mejoraban, y en parte con desilusión, porque al cabo de un tiempo volvían a aparecer. Él atribuyó este inconveniente a su poca experiencia hipnótica. Por ello se contactó con Bernheim y le solicitó que se ocupara él de esta paciente. Éste accede y trata de curarla por medio de la sugestión. Igual que con Freud, los síntomas desaparecen pero posteriormente emergen nuevamente. Bernheim, le confiesa, entonces, que sus éxitos terapéuticos sólo los obtiene en el hospital y con sus propios pacientes.

No pienso que Freud haya ido realmente a buscar el origen de cada síntoma para sanarlo de raíz, motivando el perdón o la aceptación del hecho traumatizante o disparador de las emociones negativas, y menos si a éste lo ubica el paciente en una imaginaria o real vida pasada, pues Freud se consideraba ateo y no creyente en lo espiritual. Además, la hipnosis por ese entonces se manejaba a manera de órdenes que el sujeto debía obedecer, y en mi opinión, esa manera de abordarlo se debe evitar, pues a nivel inconsciente habrá pacientes a los que no les agrada recibir mandatos. En las regresiones hipnóticas que practicamos procuramos que el paciente sane cada cosa en una sola sesión, la cual puede durar de 2 a 3 horas. Para ello aplicamos técnicas de cambio de rol, de terapia de perdón y de elaboración del duelo cuando se trata de la pérdida de seres queridos.

Creo que el paciente debe ser partícipe activo en su propia sanación. Si fuere necesario crearle un soporte imaginario, se debe dar la primera opción al mismo paciente para que lo haga como su ser interno o inconsciente lo quiera imaginar, en vez de llevarlo a abrir, por ejemplo, puertas en templos con maestros que lo esperan.

Reconozco que este método de visualización se usa ampliamente en el campo de la hipnosis, y que yo mismo lo utilicé mucho en mis comienzos, pero lo he ido modificando con la experiencia a través de mis pacientes, con magníficos resultados inmediatos y de prolongada duración en el tiempo. En lugar de ello, ahora empleo el cambio dinámico de rol, y dejo para situaciones esporádicas especiales el "imagina tal o cual cosa".

Como terapeutas, debemos, dentro de lo posible, evitar contaminar el mundo del sujeto con nuestras historias fantasiosas. Todo lo que al sujeto llegue de afuera, a manera de condicionamiento conductual, y más aún en la forma de "órdenes hipnóticas", su inconsciente lo puede aceptar temporalmente como una imposición que acepta o que rechaza (recordemos las experiencias de Freud al respecto). Y como tal, cuando el inconsciente se rebele y no quiera continuar con aquello que lo manipuló, habremos llegado al final de lo que creíamos "un buen resultado" de la terapia.