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miércoles, 16 de septiembre de 2009

Día internacional para la preservación de la capa de ozono

16 de septiembre

Día internacional para la preservación de la capa de ozono


Desde 1995, cada 16 de septiembre se celebra el “Día Internacional para la Preservación de la Capa de Ozono”. La conservación de la capa de ozono se ha convertido en una de las prioridades ambientales a escala mundial. Por este motivo, en 1994 la Asamblea General de Naciones Unidas proclamó el día 16 de septiembre como “Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono”.

La fecha conmemora el día en que, en 1987, se firmó el Protocolo de Montreal, el primer gran acuerdo mundial sobre un tema medioambiental y, hasta la fecha, uno de los más eficaces. En este acuerdo los países firmantes se comprometían a reducir rápidamente la producción de gases artificiales que dañasen la capa de ozono.

¿Por qué es tan importante la capa de ozono?

El ozono (O3) es un gas que protege a la Tierra de las peligrosas radiaciones ultravioletas del Sol. Su presencia en las capas altas de la atmósfera constituye un poderoso filtro que defiende la vida del planeta de estas agresivas radiaciones que son, por ejemplo, las que nos queman cuando tomamos demasiado el Sol.

Hace años comenzó la producción y utilización masiva de gases artificiales como los CFC (que contienen cloro) que resultaban muy útiles en neveras, pulverizadores y aparatos de aire acondicionado. En 1974 se descubrió que estos gases actuaban directamente contra el ozono transformándolo en otros compuestos y dejando a la Tierra sin su 'filtro de protección'. Esto se hizo muy evidente cuando en 1985 se descubrió desde el espacio el 'agujero de ozono', una enorme zona de la atmósfera situada sobre la Antártida en la que la capa de ozono apenas existía, y que amenazaba con extenderse.

Un acuerdo mundial sin precedentes:

La reacción de la comunidad internacional fue rápida y la mayoría de los países del mundo se comprometieron a acabar con la producción de CFC y otros gases agresivos con el ozono. Los países industrializados primero y el resto después han conseguido reducir en un 80% esta producción entre 1988 y 1996, con la esperanza de que desaparezca en 2010. Los efectos beneficiosos no serán inmediatos, pero sí se tiene idea de lo que se evitará: 19 millones de casos de cáncer de piel, 150 millones de casos de cataratas y 70 billones de pesetas en pérdidas en la pesca y la agricultura de aquí al año 2060. Y, a más largo plazo, la posible desaparición de la vida en el planeta.

Lo esperanzador de esta historia es que, por primera vez, un tratado internacional sobre el medio ambiente haya provocado una respuesta inmediata de los políticos y las industrias. ¿Por qué no ocurre lo mismo con la protección de los bosques, la reducción de la contaminación o el problema del calentamiento global? Este es el motivo de que los días de concienciación sobre los problemas de la Tierra, como este, tengan su importancia: Para avanzar en esta tarea siendo consumidores responsables, exigiendo compromisos a los Gobiernos, reciclando y reduciendo nuestras emisiones de productos contaminantes.

¿Que es lo que hacen estos rayos ultravioleta (UV)?

Básicamente... destruyen el ADN.
Los ADN son moléculas muy grandes y complejas que se necesitan para la reproducción de los seres vivos. Sin ellas sería imposible la vida.

Por un lado están las consecuencias de los UV-B sobre los seres humanos. Estos rayos han sido vinculados con varias enfermedades que sufre el hombre como cáncer de piel, cataratas en los ojos y otras afecciones oculares y disminuciones en el sistema inmunológico.

Además está el problema de los efectos que causan en las plantas. Los rayos ultravioleta alteran los procesos fisiológicos y de desarrollo e indirectamente modifican su forma, distribución de los nutrientes y etapas de crecimiento lo cual es perjudicial para su supervivencia.

Si consideramos que todos los ecosistemas dependen de las plantas nos daremos cuenta de la gravedad de este daño. Pero si pensamos en la gran cantidad de personas que dependen de las cosechas para tener alimento... no nos queda otra que ponernos a trabajar para revertir la situación.

Los rayos UV-B traen además serias consecuencias sobre los ecosistemas marinos. El fitoplancton es la base de todas las cadenas alimentarias de nuestros mares y océanos. Bueno, se ha demostrado que estos rayos afectan su movilidad y causan muchas veces su muerte. Por otro lado, los UV-B provocan daños en peces, camarones, anfibios y otros animales marinos durante sus primeras etapas de desarrollo, lo cual afecta sus capacidades de reproducción y lleva a una reducción en el tamaño de las poblaciones.

Sumado a esto, el incremento en los rayos ultravioleta altera los ciclos biogeoquímicos, como el del carbono, lo cual puede tener influencias sobre el efecto invernadero.

¿Que podemos hacer nosotros?

Tú puedes contribuir a proteger la capa de ozono, por ejemplo, cuando adquieras algún producto (aerosoles, desodorantes, refrigeradores), fíjate que no contengan CFCs y que digan que no destruyen la capa de ozono. Por último protégete utilizando bloqueadores solares y no te expongas al sol más de lo necesario.