BIENVENIDOS

*EN ESTE SITIO TRATAMOS DE EXPONER LAS LEYES DEL UNIVERSO, SABER COMO RESPETARLAS PARA LOGRAR VIVIR EN ARMONÍA CON ÉL.
*CONCIENTIZARNOS DEL DAÑO QUE SE PRODUCE A DIARIO A NUESTRA AMADA "MADRE TIERRA".
*APRENDER A VIVIR EN ARMONÍA ENTRE NOSOTROS.
El UNIVERSO ES AMPLIO Y TODO LO QUE ABARCA TAMBIÉN.

"NO SE QUEDE SOLO CON LAS ENSEÑANZAS TRADICIONALES..."

EL UNIVERSO TODO LO VE, TODO LO ESCUCHA...

sábado, 23 de junio de 2012

Sexo y cuerpos energéticos, parte 3


Cuerpo Etéreo, Energético,

 Vital o Bioplasmático


A pesar de que no es un cuerpo propiamente dicho, sino que es mejor descrito como una extensión sutil del físico, funciona como “puente” entre el cuerpo físico y el astral, a pesar de que sin el cuerpo físico, el cuerpo vital no podría durar mucho por sí mismo. Este vehículo funciona como una malla que une a ambos vehículos densos; es la envoltura del astral, y siendo así, es el que fija las partes más densas de la energía o fuerza vital del éter universal, adaptando la vibración de esta última a la del cuerpo físico. También condensa y fija en el cuerpo físico las energías cósmicas que se transmiten por medio del vehículo astral.
  
Además, es el receptor y transmisor, a su vez, de los dos éteres inferiores (químico y de vida), dirigiéndolos al cuerpo físico para que éste último pueda efectuar sus funciones orgánicas y fisiológicas con propiedad. Su capa externa es llamada “aura” o campo biomagnética, la cual se extiende unas pulgadas más allá de los contornos del cuerpo físico propiamente dicho.

 A diferencia de su contraparte más densa, este vehículo sí es fácilmente moldeable debido a que su materia es mayormente de naturaleza plasmática, y sus cambios y fluctuaciones son notorias, definidas y muy recurrentes, por lo cual, observando estos cambios, se pueden diagnosticar desequilibrios energéticos y otra clase de signos que pueden indicar el surgimiento de ciertas patologías antes, incluso, de que se presente la sintomatología clásica en el cuerpo denso.
  
 Cada vez que el aura del cuerpo vital entra en contacto con algún tipo de energía externa o cuando recibe la impresión de energía proyectada desde el interior (desde los vehículos superiores), su materia cambia de textura, de luminosidad, de efecto radiante, de vibración (descenso o ascenso) y su maleabilidad se ve afectada para bien o para mal. De esto resulta que el “aura” refleje en distintos tonos lumínicos el estado emocional (astral) y de salud (físico) de la persona. Su substancia fue llamada Mumia por Paracelso, y ésta es una materia que a la vez es térmica y electromagnética, recibiendo rangos sutiles de las frecuencias infrarrojas y ultravioletas.

 Generalmente aparece de un tono azul ante la facultad de la visión aumentada, y es a partir de su materia densificada de donde muchas veces resulta el llamado “ectoplasma” de las sesiones espíritas, con las que hacen relativamente “visibles” a los espectros que acuden al llamado de los médiums.

Así como el cuerpo físico cuenta con muchos vasos sanguíneos por medio de los cuales la sangre fluye irrigando todos los órganos, el cuerpo vital cuenta con montones de fibras minúsculas que llegan a unirse en determinados puntos y a ramificarse en otros.
  
Estos canales ínfimos, son los que transmiten la energía que este vehículo extrae de la fuerza vital (también llamada prana, Chi, o Ki) y son llamados Nadis o Meridianos, generalmente. Si los Nadis están en su estado normal de buen funcionamiento, la energía es transformada mientras los recorre sin ninguna especie de bloqueo significativo que pueda alterar en algo las funciones de este vehículo.
  
Sin embargo, si los canales energéticos están bloqueados por algún agente extraño, ya sea administrado desde el vehículo físico (drogas, substancias degradantes, adictivas, estupefacientes, etc.) o desde el vehículo astral (toda clase de negatividad emocional entra aquí, sobre todo aquella que causa tensión muscular y nerviosa en el cuerpo físico), el flujo de la fuerza vital se dificulta y es entonces cuando la vitalidad en el vehículo físico disminuye y éste va desequilibrándose, hasta llegar el punto en el que se presenta en él la enfermedad manifiesta, que no es más que un resultado de esta especie de “congestión etérea”.
  
El cuerpo etéreo adquiere su alimento, que es la fuerza vital en sus aspectos densos, de las partes sutiles del aire (paradójicamente), de los alimentos y del agua, principalmente. También, en situaciones de dirección por parte de la conciencia operante–aunque esto también se da en casos de necesidad, toma su “alimento” del medio ambiente y de los organismos vivos que tienen alguna relación simpática con él o también de aquellos con los que su “dueño” ha establecido o tiene algún vínculo emocional (aquí el etérico se sirve de las impresiones que recibe del cuerpo astral).

 En el peor de los casos, esto puede culminar en el vampirismo energético, ya que el cuerpo astral, instintivamente, también puede servirse de este vehículo para absorber la energía que le sea necesaria para su correcto funcionamiento, cuando éste ya está con cierto deterioro.
  
Este “cuerpo” puede controlarse partiendo de varios niveles de la psique, aunque generalmente, como ya vimos, es un soporte para que la mente subconsciente cumpla con su trabajo de mantener la vitalidad necesaria para que el cuerpo físico realice sus procesos ordenadamente y sin fallas que puedan alterar la salud del dueño.
  
Así, aunque la subconciencia lo controla la mayor parte del tiempo, sus funciones también pueden ser dirigidas conscientemente, y la prueba de esto es que puede establecerse un ciclo definido de respiración rítmica y acompasada; con tan sólo empezar los ciclos conscientemente, después de unos instantes, este vehículo seguirá el patrón que se le ha impuesto para tomar la fuerza vital del ambiente o de donde su poseedor lo desee.
  
También, otra prueba de su uso consciente es que alguien puede “desvanecer” su energía vital a voluntad, lo que significa que puede pasar desapercibido para los sensitivos si es que su campo áurico está muy expandido; en este caso, simplemente lo retrae hacia sí mismo y pasará como una persona común y corriente.
  
Este control puede extenderse a expander o contraer el aura, sea para un uso u otro, tanto bueno como malo, según vimos antes. Sin embargo, a pesar de los ejemplos de su uso no tan correcto, y de su uso neutral, el control de este vehículo puede emplearse para bien, ya que gracias a él pueden realizarse curaciones magnéticas del tipo de las que hacía Mesmer, por ejemplo, o las más tradicionales como el Reiki, etc.
  
Existen varios tipos y métodos de sanación empleando este vehículo, pero en general, todos ellos están de acuerdo en las bases de la metodología, que enuncia, a grandes rasgos, que se puede proyectar energía a través del aura magnéticamente dirigida, partiendo del sanador hacia el paciente en turno, para que éste último pueda asimilarla por medio del propio vehículo etéreo.

 Creo que a estas alturas está de más decir que el tipo de energía que maneja/conduce es la vital.