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sábado, 14 de mayo de 2011

La formación de los chakras y cuerpos sutiles en los niños 2/2



4º chakra frontal
 El siguiente chakra que abre un niño, a los 6-7 años, es el chakra del corazón. Su formación completa en la mayoría de los niños, no tendrá lugar hasta los 12-13 años.
 Cuando un niño aprende a vivir desde el corazón, en armonía con todo lo que existe y en un entorno de paz, entonces sí este chakra a los 6 o 7 años se termina de formar expandiéndose en todo su esplendor, pero en la sociedad actual, es muy difícil encontrar personas que puedan vivir en un entorno que permita crecer desde el corazón de forma segura, ilimitada y sin obstáculos.
 Por ello, en un crecimiento y una educación que enseñe a vivir desde el corazón, este chakra puede formarse con facilidad, pero en general nuestra experiencia de vida está dirigida a un desarrollo desde la mente, lo que obstaculiza enormemente este crecimiento interior impidiendo la formación de este chakra, en estos casos no termina de formar hasta los primeros enamoramientos, y más tarde aun en la adultez.
 Cuando hay ataques, traumas, algún susto de muerte incluso, este chakra puede formar un problema que fácilmente se manifestará en los pulmones.
4º chakra posterior
 Por detrás este chakra rápidamente se abre, con la ilusión del niño de unirse a un todo planetario, a esa gran red humana que conforma el tejido social. A partir de los 6-7 años el niño es consciente de que es uno distinto de sus padres, sus hermanos y sus compañeros. Pero a la vez, siente una gran responsabilidad y necesidad de ser parte de todos. Comprende el mundo como un todo indivisible, siente la unidad en sí mismo. Esta es la verdadera fe, el verdadero sentimiento de comunión, de manera natural nace en nosotros cuando somos niños y vemos ese gran tejido social y lo sentimos como algo maravilloso del que queremos formar parte.
 Para que este chakra adquiera una forma determinada y no sea únicamente luz en todas las direcciones, hace falta que el niño comprenda que existe una Unidad espiritual, más allá de una red social o un tejido social.
 En cuanto hay un desencadenante que parte de esta red social y ataca al niño internamente, este chakra se parte y se daña. Es el caso de que un compañero, o un hermano, alimenta un odio o una envidia hacia el niño. Aunque el niño no sea consciente de esta envidia, sí que lo siente energéticamente, pues ocurre que siente separación, y esa separación comienza a formar el sentido de la individualidad que todos tenemos.
 Así, cuando llegamos a la adolescencia, como todos hemos sufrido de envidias, celos, odios, rencores, todos llegamos a esa edad con este chakra roto o partido. En ese momento no se notará apenas, pero pasados unos años nacerán aquí los primeros dolores de espalda, y más adelante nuestra creencia férrea de que separados del mundo estamos mejor. Una creencia insana y completamente irreal.
Cuerpo emocional
 Desde los 6 hasta los 8 años es el momento en el que el niño forma su cuerpo emocional. Este cuerpo se puede ver como una sucesión de nubes de colores que componen las diferentes emociones que vive la persona. Un cuerpo débil suele ser estrecho, con muy poca protección y las emociones externas enseguida afectan a la persona. Un cuerpo fuerte y bien formado se ve con colores armoniosos, nubes de un tamaño de 20-30cm, que no permite que las emociones externas afecten a la persona. Todo esto se resume en la capacidad de templanza, de equilibrio interior. Por supuesto esto se puede trabajar a lo largo de la vida, pero la infancia juega un papel muy importante para que este trabajo ya esté hecho.
Quien energéticamente crea el cuerpo emocional de un niño es la figura masculina, ya sea padre, tío, hermano o profesor. Un niño con carencias de una figura masculina necesitará un mayor trabajo para conseguir esta templanza. La figura femenina es aquella que da forma al cuerpo emocional, quien lo define. Una carencia de figura femenina, o una figura demasiado inestable emocionalmente, dará lugar a un cuerpo emocional muy poco consistente, a veces demasiado rígido.
3º chakra frontal
 A medida que se forma este cuerpo, se desarrolla el chakra del plexo solar.
 La primera formación del chakra para permitir la vida a través de las emociones ocurre cuando la criatura tan sólo tiene 6 meses, posteriormente, según avanza la formación del cuerpo emocional así crece este chakra permitiendo vivir y expandir la experiencia humana.
 En un niño normal de una sociedad occidental, este chakra se formará sobre los 7 u 8 años. Esta formación implica rabietas, enfados o diferentes formas de vivir las emociones y entenderlas.
 Toda la forma de vivir estas emociones depende en gran medida de los padres y las personas adultas que el niño tiene cerca, pues estas personas sí tienen el cuerpo emocional formado y sí viven una gran gama de emociones que les permite saborear y diferenciar la vida de diferentes maneras.
 En este momento es cuando el “dolor físico” de una caída desaparece y se convierte en “dolor emocional”.
 Cuando, por ejemplo, a un niño desde que aprende a caminar se le enseña que una caída tiene mucho dolor emocional, costará mucho calmarle cuando tenga una pequeña herida, pues el dolor será mental y agudo y el llanto desconsolador. Sin embargo cuando a un niño se le enseña que el único dolor es físico y que la emoción es algo paralelo y diferente a la caída, entonces apenas sufre dolor en las caídas, se levanta con decisión y continúa el juego como si nada hubiese ocurrido. En los 7 u 8 años esta diferenciación entre el dolor emocional y el dolor físico es tan importante, que una buena diferenciación permitirá el que la persona pueda levantarse ante cualquier obstáculo en la vida, lo cual permite desarrollar las herramientas de liderazgo.
3º chakra posterior
 Este chakra crece de forma paralela que el chakra delantero y normalmente debería estar abierto a los 7 años al completo. Es el chakra que permitirá al niño equilibrar su energía entregada y recibida del alrededor.
 Una persona con un chakra sano es una persona entregada pero que también sabe recibir del entorno, sabe vivir en equilibrio con la vida y no niega a quien le rodea ese intercambio en la vida.
 Aquí aprendemos a experimentar la vida en armonía con los demás, aprendemos el verdadero sentimiento de comunidad y la vida en hermandad.
 La formación de este chakra, a diferencia de los demás, es casi completamente por imitación del comportamiento social.
 En muy raras ocasiones se forma torcido o mal este chakra, pero sí puede bloquearse o cerrarse en casos en los cuales el niño sea orientado a crecer en egoísmo. El bloqueo de este chakra se aprecia fácilmente en el crecimiento y desarrollo óseo, en el equilibrio de la persona, la orientación, la capacidad de atención y sobretodo es visible en el carácter. También hay que señalar que este bloqueo, en la mayoría de los casos, se produce como respuesta del bloqueo que ya hay en uno de los padres. No es normal observar niños con una tendencia fuertemente egoísta si sus padres no presentan esa cualidad.
2º chakra frontal
 Aproximadamente a los 11 años de las niñas y a los 13 años de los niños, se forma este chakra alterando por completo la vida de las personas. Este chakra inicia la pubertad y su formación es básicamente por imitación y dependiente del mundo exterior. Aquí se define la autoestima de la persona y la sexualidad, pero no sexualidad como acto sexual o coito, sino como experiencia de contacto consigo mismo y con otras personas, los abrazos, besos, cariños… todo ello es sexualidad y todo ello tiene relación con la misma energía.
 Su formación por imitación hace que cualquier trauma relacionado con la sexualidad o con la autoestima sea heredado de padres a hijos, normalmente el carácter en las mismas relaciones también es heredado. Las mismas experiencias en este aspecto vividas por los padres, abuelos, bisabuelos incluso dependiendo del impacto emocional de la experiencia, son heredadas y sufridas por la descendencia. Por ello, por ejemplo, una abuela que ha sufrido una violación y no la ha sanado, la dejará en herencia a su hija quien mantendrá una cicatriz o herida similar en el mismo lugar del chakra y quien podrá entregarlo en herencia a sus hijas en caso de no sanarlo.
 De forma general esta formación por imitación pasa de energía femenina a energía femenina, por ello las hijas tienden a imitar a sus madres y los hijos a sus padres, en caso de homosexualidad, ya a los 11 años los niños pueden imitar perfectamente a las madres y las niñas a los padres.
 A esta edad también hay que tener un cuidado especial con el desarrollo de la autoestima para la formación de este chakra, pues un problema de autoestima a esta edad puede ser detonante de problemas similares en la adultez.
2º chakra posterior
 Según la persona empieza a canalizar la fuerte energía que provoca los cambios químicos y físicos de la pubertad, aparece la necesidad de controlar esta energía en el organismo con la formación de este chakra. Se trata de la energía llamada Qi.
 Una formación adecuada permite que la persona pueda vivir tantos años como desee y con salud, pero una formación que derroche la energía en pasiones o que limite este flujo natural de energía, hace el efecto contrario.
 A partir de los 12 años hay que potenciar el movimiento consciente en los niños para que esa actividad y ese movimiento sea dirigido hasta la vida adulta. No hablo de deporte sino de actividad.
 Aprender a respirar, ejercitar la conciencia del cuerpo, ya sea con movimientos a cámara lenta o con ejercicios de bioenergética o bañarse con agua templada, son secretos que permitirán aprender poco a poco a dirigir y controlar la energía vital.
 En los casos que esta energía no sea canalizada adecuadamente se convierte en pasiones, en muchas ocasiones sexuales, y en enojos y rabietas que pueden continuar toda la vida de una forma descontrolada. En estos casos, nada tiene que ver con la educación recibida, sino con la forma de canalizar la propia energía, dirigirla o comprenderla.
Chakra Raiz
 Para terminar podemos observar la formación del 1er chakra o chakra raíz. Este cono energético representa la consciencia de la realidad y la presencia actual de la persona en su propia vida.
 Formarlo adecuadamente no depende únicamente de un momento en la infancia sino de toda una vida con la intención y la voluntad necesaria para afrontar el día a día.
 Aquellas personas que no reciben un contacto adecuado con la realidad o no han tenido un entorno grato, tienden a huir no querer poner “los pies en el suelo” pero esta apertura es necesaria para poder canalizar la energía que permitirá vivir la vida.
 Mientras una persona tenga el chakra raíz cerrado se puede decir que no está viviendo la vida, sino que vive una irrealidad, una ilusión que ella misma va formando de lo que cree real o lo que no. Una persona puede abrir este chakra ya a los 4 años si ha recibido el contacto y los abrazos oportunos y no hay ningún rechazo hacia la vida, en cambio, en nuestra sociedad actual, es normal no abrir este chakra hasta la adultez.
 Una vez abierto el chakra la energía celeste puede anclarse a la tierra, lo que permite el crecimiento completo de la persona y el desarrollo de su conciencia superior.


extraído de: http://hermandadblanca.org

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