BIENVENIDOS

*EN ESTE SITIO TRATAMOS DE EXPONER LAS LEYES DEL UNIVERSO, SABER COMO RESPETARLAS PARA LOGRAR VIVIR EN ARMONÍA CON ÉL.
*CONCIENTIZARNOS DEL DAÑO QUE SE PRODUCE A DIARIO A NUESTRA AMADA "MADRE TIERRA".
*APRENDER A VIVIR EN ARMONÍA ENTRE NOSOTROS.
El UNIVERSO ES AMPLIO Y TODO LO QUE ABARCA TAMBIÉN.

"NO SE QUEDE SOLO CON LAS ENSEÑANZAS TRADICIONALES..."

EL UNIVERSO TODO LO VE, TODO LO ESCUCHA...

miércoles, 30 de septiembre de 2009

LA BÚSQUEDA DE LA FELICIDAD.


El sendero a la felicidad es un camino que oscila entre la alegría de aceptar las cosas, de experimentar el estar vivo, el ser parte del Universo, y ese otro estado que impulsa al cambio, a la superación, a moverse hacia otros niveles mayores de armonía y realización. El equilibrio entre estos dos estados era la clave para la armonía individual, pero estas fuerzas, estas tendencias que los seres humanos manifiestan, son traslapadas y trabajadas indistintamente en sus mentes, por lo que, ni experimentan un estado de paz y armonía permanente, ni tampoco pueden sostener un impulso evolutivo permanente; de esto se deriva, en primera instancia, un estado de infelicidad o insatisfacción continuo, y por la otra, una incapacidad para alcanzar mayores estados de armonía.


Ambos factores son importantes: por un lado, la capacidad para apreciar la vida y todas sus manifestaciones, la capacidad de maravillarse de la creación, de sí mismo, de los demás y de todas las cosas que nos rodean, es un derivado de la aceptación del mundo tal cual es y de la comunión que el ser establece con la naturaleza; pero, por la otra parte, al no ser capaz de mantener un impulso continuo y sostenido hacia un ideal, le impide al hombre dedicar todas sus fuerzas hacia el cumplimiento de sus realizaciones, de sus metas personales, y por lo mismo, ese oscilar, esa indecisión, lo mantiene estancado en el mismo estado en que se encuentra, que, combinado con la infelicidad que manifiesta, da como resultado a un ser con conflictos.

La esencia de la felicidad.
La búsqueda de la felicidad no debe de estar encaminada a lograr ciertas cosas, ni debe ser entendida como un estudio largo para la comprensión de algunos conceptos, la felicidad es como un despertar, es instantáneo y no requiere preparación previa; la felicidad es un estado de conciencia que se alcanza por momentos en todos los seres humanos, pero debido a las mentes inquietas y a los corazones no entrenados, esos estados son momentáneos, de muy corta duración y, desgraciadamente, involuntarios, el individuo, incluso, ni siquiera llega a sospechar que por instantes ha tenido momentos de felicidad y que esos estados pueden expandirse a medida que se entrena a permanecer por más tiempo en esa armonía.

¿Dónde nace la felicidad?

La dinámica de los procesos mentales dificulta al hombre percibir el presente como el único estado de conciencia que es capaz de concederle la felicidad; dado que la felicidad nace de la comunión que establece el ser humano con el entorno, por necesidad, esto se logra únicamente cuando se vive el presente. Aun cuando la persona puede experimentar o reexperimentar momentos armónicos cuando evoca algunos recuerdos dulces de su pasado, o bien cuando sueña algunos hechos de su futuro, la felicidad la experimenta en su presente, aunque para esto haya tenido que recurrir, o a experiencias pasadas o a sus sueños futuros; en esos casos, aunque la emoción es genuina, los recursos de los que se ha valido no le ayudarán a que esos momentos de felicidad puedan ser provocados a voluntad de incluso puedan realmente transformar su vida, no dejan de ser herramientas, instrumentos y habilidades que funcionan a manera de mecanismos de defensa, para evadir, tal vez, un presente que lo reta continuamente a resolver los problemas que posee.


Sin embargo, en esta búsqueda, cuando el ser humano alcanza cierta edad y siente mermadas sus capacidades para modificar, tanto su vida personal, como el entorno en que se mueve, su mente busca, cada vez más frecuentemente, los recuerdos de su pasado, se refugia en un pasado que ya no existe, y decimos entonces, que la persona ha renunciado a vivir; en definitiva esto es un problema, porque incapacita a la persona para seguir resolviendo los problemas cotidianos. Vivir en el pasado o en el futuro es perderse la oportunidad de seguir evolucionando y poder apreciar, en toda su dimensión, la maravillosa vida que se mueve alrededor nuestro.